viernes, 22 de agosto de 2014

Combatiendo el tabaquismo en Chile






La adicción al tabaco es un problema que aqueja a nuestro país hace ya bastantes años. Actualmente existen cifras que demuestran que mueren 46 personas diariamente producto de enfermedades asociadas al consumo de tabaco. Es por esta razón que, hace un par de años, el gobierno de nuestro país impulsó la nueva ley 20.660 de tabaco para combatir esta adicción, protegiendo la salud de niños, jóvenes adolescentes y adultos de nuestro país. Como ya es de conocimiento público uno de los puntos importantes que se incluyen en la recién mencionada ley es la prohibición de fumar en lugares cerrados accesibles al público o de uso comercial colectivo. Es decir, no se puede fumar en lugares como pubes, restaurantes, hoteles, centros comerciales, etc. Si se quiere tener un lugar donde los fumadores puedan llevar a cabo su vicio, se deben habilitar espacios ventilados que cumplan con una serie de reglas que se pueden encontrar en páginas oficiales del gobierno. Teniendo ya esta contextualización de lo que ocurre en nuestro país es posible decir que la medida adoptada por la nueva ley de tabaco que impide que se fume en lugares cerrados accesibles al público es una muy buena medida para combatir el tabaquismo en nuestro país; beneficiando a todos y cada uno de los chilenos.
Gracias a esta medida es que numerosos lugares que anteriormente se veían prácticamente bajo una humareda (por recibir a los viciosos)  pueden ahora gozar de un espacio libre de humo y de contaminación. Esto trae consigo numerosos beneficios para todas las personas que frecuentan dichos lugares; tanto de convivencia como de salud. Es de conocimiento colectivo que quien fuma no solo se daña asimismo aumentando el riesgo de padecer cáncer pulmonar (entre otras enfermedades y males); si no que además perjudica a quien se encuentra a su alrededor, transformándolo en un fumador pasivo que debe respirar un aire doblemente tóxico. Restringiendo la posibilidad de fumar en dichos espacios, obliga de cierta manera al fumador a disminuir por lo menos la frecuencia y cantidad de cigarrillos que consume al día, combatiendo así de manera directa el tabaquismo. Si bien aún existe la posibilidad de salir a la calle a fumar, el promedio de cigarrillos consumido por cada individuo se verá disminuido ya que no tendrá la libertad que antes tenía de fumar a cada momento por ejemplo dentro de un restaurante.
Insistiendo en la ejecución de esta medida también se estará contribuyendo a cambiar la cultura del respeto que estaba operante entre toda la sociedad. Quien fuma solo piensa en el beneficio y satisfacción que le provoca el cigarrillo, sin importar si a las personas que les rodea les molesta el humo o bien tienen algún tipo de enfermedad (por ejemplo asma) que se ve perjudicada con la presencia de humo. Si se logra realizar un verdadero cambio en la cultura y en las mentes de las personas, se podrá realmente comprender lo dañino que es para cada fumador (y para quien acompaña a cada fumador) el consumir cigarrillos de manera frecuente.
Sin embargo, hay quienes rechazan esta medida indicando que se están coartando las libertades personales de cada individuo. Cada persona es un ser libre que puede tomar sus propias decisiones y debe tener la libertad y la posibilidad de fumar donde, cuando y como él estime conveniente.

Es importante recalcar que la nueva ley de tabaco no es una ley que esté solamente preocupada en perseguir a los fumadores, si no que es una ley que busca proteger los derechos que tiene los no fumadores de poder respirar un aire puro que no esté contaminado.  La libertad que posee cada individuo no puede nunca pasar a llevar las libertades de quien lo rodea. Es por esto que la prohibición de fumar en lugares públicos es una buena medida para combatir el tabaquismo en jóvenes y adultos; buscando cambiar la cultura actual por una cultura del respeto y de la salud.