Combatiendo el tabaquismo en Chile
La adicción al
tabaco es un problema que aqueja a nuestro país hace ya bastantes años.
Actualmente existen cifras que demuestran que mueren 46 personas diariamente
producto de enfermedades asociadas al consumo de tabaco. Es por esta razón que,
hace un par de años, el gobierno de nuestro país impulsó la nueva ley 20.660 de
tabaco para combatir esta adicción, protegiendo la salud de niños, jóvenes
adolescentes y adultos de nuestro país. Como ya es de conocimiento público uno
de los puntos importantes que se incluyen en la recién mencionada ley es la
prohibición de fumar en lugares cerrados accesibles al público o de uso
comercial colectivo. Es decir, no se puede fumar en lugares como pubes,
restaurantes, hoteles, centros comerciales, etc. Si se quiere tener un lugar
donde los fumadores puedan llevar a cabo su vicio, se deben habilitar espacios
ventilados que cumplan con una serie de reglas que se pueden encontrar en
páginas oficiales del gobierno. Teniendo ya esta contextualización de lo que
ocurre en nuestro país es posible decir que la medida adoptada por la nueva ley
de tabaco que impide que se fume en lugares cerrados accesibles al público es
una muy buena medida para combatir el tabaquismo en nuestro país; beneficiando
a todos y cada uno de los chilenos.
Gracias a esta
medida es que numerosos lugares que anteriormente se veían prácticamente bajo
una humareda (por recibir a los viciosos)
pueden ahora gozar de un espacio libre de humo y de contaminación. Esto
trae consigo numerosos beneficios para todas las personas que frecuentan dichos
lugares; tanto de convivencia como de salud. Es de conocimiento colectivo que
quien fuma no solo se daña asimismo aumentando el riesgo de padecer cáncer
pulmonar (entre otras enfermedades y males); si no que además perjudica a quien
se encuentra a su alrededor, transformándolo en un fumador pasivo que debe
respirar un aire doblemente tóxico. Restringiendo la posibilidad de fumar en
dichos espacios, obliga de cierta manera al fumador a disminuir por lo menos la
frecuencia y cantidad de cigarrillos que consume al día, combatiendo así de
manera directa el tabaquismo. Si bien aún existe la posibilidad de salir a la
calle a fumar, el promedio de cigarrillos consumido por cada individuo se verá
disminuido ya que no tendrá la libertad que antes tenía de fumar a cada momento
por ejemplo dentro de un restaurante.
Insistiendo en
la ejecución de esta medida también se estará contribuyendo a cambiar la
cultura del respeto que estaba operante entre toda la sociedad. Quien fuma solo
piensa en el beneficio y satisfacción que le provoca el cigarrillo, sin
importar si a las personas que les rodea les molesta el humo o bien tienen
algún tipo de enfermedad (por ejemplo asma) que se ve perjudicada con la
presencia de humo. Si se logra realizar un verdadero cambio en la cultura y en
las mentes de las personas, se podrá realmente comprender lo dañino que es para
cada fumador (y para quien acompaña a cada fumador) el consumir cigarrillos de
manera frecuente.
Sin embargo,
hay quienes rechazan esta medida indicando que se están coartando las
libertades personales de cada individuo. Cada persona es un ser libre que puede
tomar sus propias decisiones y debe tener la libertad y la posibilidad de fumar
donde, cuando y como él estime conveniente.
Es importante
recalcar que la nueva ley de tabaco no es una ley que esté solamente preocupada
en perseguir a los fumadores, si no que es una ley que busca proteger los
derechos que tiene los no fumadores de poder respirar un aire puro que no esté
contaminado. La libertad que posee cada
individuo no puede nunca pasar a llevar las libertades de quien lo rodea. Es
por esto que la prohibición de fumar en lugares públicos es una buena medida
para combatir el tabaquismo en jóvenes y adultos; buscando cambiar la cultura
actual por una cultura del respeto y de la salud.
